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TELETRABAJO DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO, ¿SON TODO VENTAJAS?

Actualmente unas 3,01 millones de personas en España teletrabajan habitualmente en España. Pero esta noticia realmente, ¿es buena o mala desde la perspectiva de género?

Según un estudio de Randstad sobre la evolución del trabajo en remoto, el incremento con respecto al año anterior, supone un 216,8% superior a los datos del año pasado y, por tanto, es un gran aumento que realmente justifica reflexionar sobre su incidencia desde la perspectiva de género.

Mas aun porque el mismo estudio confirma que las mujeres son las que más trabajan desde casa, con una diferencia de 4,6 puntos porcentuales con respecto a los hombres.

Además, hay una cuestión no tangible, y es una tradicional denostación del trabajo desde casa, puesto que tradicionalmente se solicitaba por mujeres para compatibilizarlo con los cuidados familiares por lo que existía cierto perfil de trabajador que lo solicitaba al que se encasillaba y al que le venía perjudicando en su carrera profesional.

Este alejamiento de las mujeres teletrabajadoras de la formación y promoción laboral venía abundando en una ampliación de las brechas laborales de género que ya venían sufriendo las mujeres.

Situación que, además, igualmente también ha conllevado un decremento salarial amparándose o justificándose en que la situación de teletrabajo es “un favor” hacia la teletrabajada y por ello ampara la bajada salarial.

Bien es cierto que esta justificación ha cambiado con la llegada de la pandemia por el Covid19, pero no es algo que el mercado de trabajo haya olvidado sin más.

Pero es que, en España, el 43% de los trabajadores cree que la crisis del coronavirus ha marcado el fin del trabajo 100% presencial y que se va a evolucionar hacia un modelo híbrido, según un estudio publicado en octubre 2020 por la empresa de recursos humanos ManpowerGroup, por lo que se hace necesario reflexionar, así como prevenir y corregir las situaciones o los condicionantes que se concluyan y que perjudiquen especialmente a las mujeres.

¿ENTONCES ESTA GENERALIZACIÓN DEL TRABAJO TRAE SÓLO VENTAJAS? ¿SÓLO DEBEMOS FELICITARNOS POR ESTA SITUACIÓN?

En primer lugar, según una encuesta de Eurofound de 2020, Living, Working y Covid19”, sobre España, entre las trabajadoras que han mantenido su trabajo, el 75% declaran que nunca había desarrollado su trabajo desde la casa con anterioridad a la pandemia.

Por lo que, esta situación también está generando una problemática para el desempeño del trabajo que, obviamente, no tiene una perspectiva de género, pero si se agrava si se le suma que han de compatibilizarlo con su vida familiar, pues las mujeres asumen la mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado.

De hecho, el 9,5% de las trabajadoras han tenido dificultad para concentrarse en su trabajo debido a sus responsabilidades familiares estando alrededor de 3 puntos por encima de la media europea (6,2%). Incluso, el 15,1% de las mujeres determinan que cada día deben de desarrollar su trabajo en su tiempo libre para cumplir con las demandas laborales (frente al 7,5% de la media europea).

Pero hay mucho más, existe el peligro de aislamiento por el menor contacto con los compañeros y compañeras de trabajo y, aunque pueda parecer lo contrario, las nuevas tecnologías de la comunicación e información pueden permitir la disponibilidad de 24 horas/día y pueden generar sobreexplotación (tecnoestrés)

Y, seguimos sumando, pues según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2020, las mujeres están mayoritariamente empleadas en un mercado laboral segregado, de peor calidad y más precario, lo que también influye en las condiciones en las que están desarrollando el teletrabajo.

¿QUÉ CONDICIONES SON ENTONCES BENEFICIOSAS O PERJUDICIALES PARA LAS MUJERES EN EL TELETRABAJO?

Por un lado, debemos reforzar y trabajar para que se acentúen los aspectos positivos que el teletrabajo aporta a la mujer trabajadora Mayor productividad y satisfacción derivada de ella.

-Mejores condiciones para la concentración, ya que permite establecer un ambiente de trabajo sin interrupciones.

-Mayor rentabilidad y optimización del uso del tiempo, al eliminar tiempos improductivos.

-Mayor control del entorno de trabajo, pues éste depende de la elección de la persona.

-Mayor calidad de vida en lo que se refiere a la flexibilidad horaria y a la planificación individualizada y adaptada a las necesidades de cada persona.

-Mayor inclusión laboral, al aumentar las posibilidades de que determinadas personas puedan incorporarse a un puesto de trabajo. Menos conflictos en las relaciones interpersonales, disminuyendo los posibles problemas derivados de la convivencia laboral.

Y, por otro lado, debemos ser conscientes y minimizar los aspectos negativos para la mujer trabajadora

-Posible unilateralidad en la imposición del teletrabajo, existiendo el peligro de que no siempre se realice por elección propia.

-Posible cambio del presentismo de la oficina por el presentismo digital, debiendo estar la persona teletrabajadora disponible las 24 horas de los 7 días de la semana (24/7).

-Fomento de la figura del “falso autónomo”, ya que el teletrabajo podría llevar a medio plazo a una externalización del puesto de trabajo.

-Mayor dificultad para separar la jornada de trabajo del tiempo familiar o personal.

-Fatiga informática, en el sentido de dificultades para regular el ritmo de trabajo

-Transferencia de costes de la actividad productiva a la persona teletrabajadora (gastos de iluminación, teléfono, internet, equipamiento, etc.) sin compensación.

-Riesgo de desatención de la propia persona (aseo, vestimenta, …) y problemas derivados del abuso del café, tabaco, etc.

-Temor a perder el trabajo, al estancamiento laboral o dependencia de la persona trabajadora con la empleadora.

-Tecnoestrés, si se produce una dependencia de la tecnología.

¿QUÉ PODEMOS HACER ENTONCES?

Está claro que las mujeres no se pueden quedar quietas, no pueden continuar sabiendo que hay algunos aspectos que perjudican a las mujeres y no actuar.

¿Cuáles son entonces las opciones? ¿Qué se puede hacer entonces?

Desde nuestra posición en el mercado de trabajo, como empleador@s o como emplead@s, podemos trabajar para:

-Intensificar la Información y la formación

-Consensuar y respetar horarios de trabajo

-Fijar y respetar pausas de trabajo

-Instaurar medidas para evitar el aislamiento

-Diseñar e implementar herramientas para intensificar la capacitación

-Intensificar la comunicación

-Determinar y racionalizar las expectativas 

-Favorecer la desconexión digital

-Trabajar para aumentar la confianza en este modelo

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

Seguro que algo puedes hacer, seguro que algo está en tu mano.

Ya estás concienciado/a, ahora actúa ¡


  • EUROFOUND: Living, working and COVID-19, Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2020. 
  • POYATOS MATAS, G., “Juzgar con perspectiva de género: una m0etodología vinculante de justicia equitativa”, en iQual. Revista de Género e Igualdad, núm. 2, 2019, pág. 2.
  • Secretaría de Salud Laboral y Secretaría de las Mujeres de FSC-CCOO El teletrabajo desde la perspectiva de género y salud laboral. Mayo 2020.
  • “Indicadores de confianza empresarial. Módulo de opinión sobre COVID-19” en el INE
  • Igualdad de genero en tiempos del COVID-19, Naciones Unidas
  • Informe OIT COVID-19: Proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo
  • Informe Randstad. Teletrabajo en España. Septiembre 2020.

Publicado el 08/03/2021